Hoi’An es uno de los lugares donde más cómodo me he sentido fotografíando personas. En unos días os contaré mi periplo por este “pequeño” pueblo costero de Vietnam, un interesante lugar dónde casi todo es a medida, pero hasta entonces quería compartir con vosotros la mirada de algunos de sus habitante, y la importancia del retrato en la fotografía de viajes.
Cuando empecé en este maravilloso mundo del periodismo de viajes sólo hacía fotografías de monumentos, paisajes, piedras, calles, ciudades…. en las que no aparecía ni rastro de las personas que los habitan o los visitan. Quería que mi camara captara la esencia de aquellos elementos, de aquellos lugares sin que hubiera nadie en ellos. En aquellas imágenes aparecían sitios desiertos, inhabitados, de alguna manera: imposibles. Lo captado en el sensor, no sólo era carente de vida sino que también aquellos paisajes aparecían falsos a mis ojos, no como yo los veía, sino como postales sin gracia ni motivo.
Como con todo en la vida, no hay que ser ortodoxo con la fotografía, pero ahora no la entiendo sin el elemento humano. Incorporar personas a cualquier imagen creo que siempre la engrandece, la hace mejor, la convierte en más personal, en más nuestra. Y, en concreto, creo que en los retratos reside todo lo que un lugar puede ofrecer. La cara de la gente nos transmite mucho más que cualquier edificio. El retrato es una forma de conocer un lugar a través de sus gentes.
Esta es una de las cuestiones fundamentales por las que fotografía personas allá dónde voy. La otra es porque estéticamente me parece mucho más atractivo. El elemento humano tiende a posicionarse en el espacio formando una arquitectura próxima y reconocible. Es más que técnica, es complicidad.
Aunque todas las disciplinas son complacias, quizá la de conseguir es una de las más difíciles del mundo fotográfico. Dibujar un país en las arrugas de un rostro es tarea para toda una vida. Estas fotografías son solo ensayos hasta ese camino. Son fruto del encuentro a veces casual y a veces buscado del fotógrafo con el paisano. Cuando hago este tipo de fotos y luego las veo a mi regreso a casa, siento que tras ellas se esconden encuentros, miradas, palabras….viajes.
Y antes de colgarte la cámara, ten en cuenta:
1.-Acércate con respeto a la gente que vas a fotografíar. No son personajes puestos ahí para nuestro antojo, son como nosotros y la presencia de un extraño no resulta, a priori, agradable. El respeto y la educación son armas imprescindibles para lograr que la persona que queramos fotografiar esté relajado, nos acepte y pueda acceder a nuestro deseo. Después, no salgas corriendo, enséñale la foto y quédate un rato charlando, aprenderás algo y probablemente tengas oportunidad de hacer una foto mejor que la anterior. Es cuestión de dar y recibir.
2.-Intenta captar su mirada, es lo más importante. Los ojos de una persona lo dicen todo, no necesitamos mirar más. Aquí se hace más importante si cabe el capítulo de la confianza, cuanto más nos acepten más sinceros serán sus ojos.
3.- No tengas miedo de meterte en ambiente. Cuanto más pases desapercibido mejor podrás captar la esencia de una conversación, un encuentro, un acto social…..Las cámaras compactas nos permiten integrarnos mejor en situaciones donde las cámaras profesionales crean recelos.
4.- Incluye lo justo en la imagen. No trates de abarcar toda la escena o todos los ingredientes que pululan por alrededor. En lo más pequeño puede estar la esencia, fíjate bien en ese detalle que te llama la atención y céntrate en él.
5.-Cuando mires por el visor olvídate de que lo que está al otro lado es una persona: es una figura en el espacio. Tiene líneas, formas y tonos que debemos conjugar de tal manera que logremos una creación única que refleje nuestra intención. Con todos estos elementos, que forman el cuerpo humano y se nutren de nuestro comportamiento trata de componer una sinfonía.
6.-Incluya elementos que identifiquen al modelo en el lugar donde se encuentra. Una señal de tráfico, una palabra, un signo…son suficientes para ubicar a alguien en su contexto.
7.- Divertirse. Esto es lo principal, cualquiera que haga su trabajo amargado, aparte de sufrir nunca logrará un buen resultado.
Por cierto, todas las fotos están hechas con una cámara Canon 350D y un objetivo 50mm 1.8.























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